ASÍ SE CONSTRUYE UN BUEN CIRCUITO DE MOTOCROSS
Los argentinos volvieron a demostrar ante los ojos del mundo que tienen la fórmula secreta para ejecutar un buen trazado de motocross.
MXGP


Argentina lleva años demostrando que sabe hacer circuitos de motocross que funcionan; pasó primero con el circuito de Circuito de Villa La Angostura, durante mucho tiempo uno de los favoritos de los pilotos del paddock, después llegó el circuito de Infinito Race Track, que acogió la primera ronda del año pasado, y ahora el circuito de Bariloche vuelve a confirmar algo que cada vez parece más claro en el Campeonato Mundial de Motocross: cuando el Mundial corre en Argentina, el circuito suele funcionar.
El trazado de Bariloche ha dejado buenas sensaciones desde el primer momento; no es un circuito que destaque solo por un gran salto o por una sección concreta, lo que realmente llama la atención es el conjunto, cómo está pensado y cómo va cambiando con el paso de las mangas.
UN TERRENO ESPECTACULAR
Una de las primeras claves está en el terreno. Aunque la pista estaba seca, el suelo tenía bastante arena; eso, en motocross, complica mucho las cosas, porque la pista se rompe más rápido, aparecen roderas y mantener la velocidad exige más precisión. No es un terreno donde puedas improvisar demasiado; hay que elegir bien las trazadas, cuidar la tracción y no cometer errores.
A eso se suma el desnivel del circuito. No es una pista plana; hay bajadas largas que terminan en zonas técnicas y subidas que obligan a colocar bien la moto. Muchas de esas subidas ni siquiera van acompañadas de saltos especialmente grandes, pero sí generan secciones interesantes, de las que obligan a trabajar al piloto.
UNA EJECUCIÓN PERFECTA
Quizá uno de los detalles más llamativos del trazado ha sido la presencia de saltos en bajada que desembocan prácticamente en una curva inmediata; son secciones que obligan a aterrizar bien la moto, recolocarse muy rápido y preparar la curva en pocos metros. Ese tipo de combinación suele provocar errores, pero también abre opciones para atacar o defender posición.
El circuito, además, presentó bastante ritmo; mezcla zonas rápidas con otras más técnicas y eso, casi siempre, se traduce en carreras más interesantes. Hay partes donde la velocidad marca la diferencia, otras donde manda más la técnica y otras en las que simplemente hay que sobrevivir al terreno cuando empieza a romperse.
Y ese es otro punto importante. Con el paso de las mangas la pista fue cambiando bastante; la arena y el uso continuo van creando baches y roderas profundas, lo que obliga a los pilotos a adaptarse constantemente. Cuando un circuito evoluciona así durante el fin de semana, normalmente es buena señal.
DETALLES QUE MARCAN LA DIFERENCIA
Pero hubo otro detalle interesante. Del sábado al domingo se cambiaron algunas secciones del circuito y se ofrecieron pequeñas alternativas en ciertos puntos; no fueron modificaciones grandes, ni mucho menos, pero sí ajustes pensados para mejorar cómo fluía la pista después de lo visto el primer día.
Ese tipo de decisiones también dice bastante de cómo se trabaja aquí. Argentina lleva años mostrando una gran capacidad para adaptarse a lo que piden los pilotos y a lo que necesita el circuito; observar, escuchar y, si hace falta, tocar alguna sección para mejorar el resultado final.