CRÓNICA DE UNA RODERA FATÍDICA Y UNA VICTORIA QUE VALE UN LIDERATO
Tom Vialle brilló en el caos de la primer manga en el "circuito" de Frauenfeld y Lucas Coenen vuelve a demostrar que cuando todo está en su sitio es el hombre... en otro "atrápame si puedes"
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La jornada de MXGP dejó una de esas carreras que explican por qué este campeonato no da tregua. La primera manga fue directamente una criba. El circuito, completamente roto, con una rodera plagada de piedras, se convirtió en una trampa constante donde no bastaba con ser rápido: había que sobrevivir. En ese contexto, Tom Vialle fue el único de los hombres que están peleando por el título que supo interpretar la carrera. No cometió errores graves, gestionó el ritmo y, sobre todo, evitó los problemas mecánicos que arrasaron con medio grupo de favoritos.
Porque lo que ocurrió detrás fue un auténtico desastre para nombres clave. Lucas Coenen, Jeffrey Herlings y Andrea Adamo vieron cómo sus opciones se desvanecían en apenas 25 minutos, todos afectados por salidas de cadena provocadas por el castigo constante de la pista. Una imagen que resume bien la dureza de la manga y que dejó el resultado completamente condicionado. En ese escenario, Maxime Renaux aprovechó su regularidad para hacerse con la segunda posición, mientras Rubén Fernández firmó un tercer puesto muy meritorio, sabiendo mantenerse en pie cuando muchos no pudieron. Más atrás, Tim Gajser salvó los muebles con una novena posición que, viendo lo ocurrido, tenía más valor del que parece.
La segunda manga cambió el guion en cuanto a nombres, pero no en cuanto a sensación de dominio. Cuando Lucas Coenen tiene todo en su sitio, el resto corre en otra carrera. Salió perfecto, se llevó el holeshot y a partir de ahí no hubo discusión. Ritmo constante, sin errores y sin dar opción a que nadie se acercara. Otra victoria liderando desde la valla hasta la bandera a cuadros. La conclusión empieza a repetirse: si alguien quiere batirle, tendrá que hacerlo antes de la primera curva o esperar a que el tráfico juegue algún papel, porque en aire limpio se está mostrando prácticamente intocable.
Por detrás, la reacción de la vieja guardia fue sólida aunque accidentada en el caso de Herlings; la rodera separó los caminos de la Honda y Jeffrey, y cada uno salió por un lado, aunque sólo por unos segundos y el único que pasó fue Tim Gajser que se hizo con la 2º posición, y el holandés fue tercero. Fue una manga más ordenada en comparación con la primera, pero igualmente exigente, donde cada error se pagó caro.
En clave española, fin de semana de contrastes. Rubén Fernández llegaba bajo presión, necesitado de demostrar a Honda que merece seguir tras su mala actuación en Almonte, y dejó una de cal y otra de arena. Ya en la manga de clasificación protagonizó un movimiento extraño que acabó con su compañero Tom Vialle en el suelo, pero el domingo supo reaccionar: firmó un tercer puesto de mérito en la primera manga y luego bajó el rendimiento con un P10 en la segunda, lejos de lo que necesita. Por su parte, Oriol Oliver hizo P20 en la primera manga y mejoró hasta un P11 en la segunda, justo detrás de Rubén, mostrando cierta progresión aunque todavía con margen de mejora, porque ya ha demostrado la capacidad de estar arriba.
Al final del día, el Gran Premio se decidió más por la supervivencia que por la velocidad pura. Tom Vialle, con su victoria en la primera manga y una sexta posición en la segunda, sumó lo suficiente para llevarse el triunfo absoluto con 40 puntos. Maxime Renaux fue segundo con 36, confirmando su regularidad, y Tim Gajser cerró el podio con 34 tras minimizar daños en la manga más complicada del fin de semana. Fueron, en definitiva, los que entendieron que en un día así no siempre gana el más rápido, sino el que mejor gestiona el caos.
En la general del campeonato, y sumando también los puntos del sábado, el golpe de efecto lo da Lucas Coenen, que pese al desastre de la primera manga sale como líder con 136 puntos. Tom Vialle se coloca segundo a solo siete puntos, con 129 puntos, mientras Jeffrey Herlings queda tercero con 124. La lectura es clara: el campeonato está completamente abierto, pero también empieza a definirse un patrón. Coenen es el más rápido cuando todo encaja, Vialle el más fiable cuando todo se rompe, y Herlings sigue ahí, esperando su momento.




