JETT LAWRENCE: "2026 HA SIDO UN FRACASO, QUIERO REVANCHA"
Jett Lawrence ha hecho un resumen de un año lastrado por las lesiones y del que espera salir recuperado para volver al 100% en 2027
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Jett Lawrence ha tenido el peor año de su carrera, y lo sabe. Todo empezó el 19 de diciembre de 2025, cuando se rompió el tobillo y el pie derecho entrenando, a tres semanas del Supercross. Nada más salir del quirófano contó que se había fracturado el astrágalo y el escafoides, y se lamentó porque, según dijo, “mi objetivo era completar las 31 carreras”. Aseguró que no había palabras para describir cómo se sentía, que el equipo y él habían currado un montón durante el invierno y que ahora tocaba reconstruirse y volver igual de competitivo. Con eso se fue a la basura el Supercross entero, el segundo año seguido sin poder pelear un título que ganó siendo novato en 2024.
Volvió para el Pro Motocross y en Hangtown logró su primera victoria del año con un 1-1. Dijo que sabía que llegaría a ese punto, aunque no cuándo, pero dejó claro que ganar no significaba que estuviera bien: “todavía me duele”. Añadió que sus resultados podían cambiar de un fin de semana a otro según la pista. De su hermano Hunter contó que lo conoce muy bien y que, si marca ritmo desde el principio, va a intentar estar ahí toda la carrera, así que será difícil romperlo. Y sobre los Coenen, le parecía una pasada que los dos hermanos que mandan en Europa se vinieran a Estados Unidos.
En julio, dos días después de RedBud, reconoció que la lesión le afectaba al pilotar. La arena embarrada le tiraba del pie, y confesó que el tobillo “me ha quitado una de las cosas que más me gusta hacer”. Se había notado en pista: tiró el casco al suelo después de ganar la primera manga, algo raro en él, y se cayó en la segunda.
El verano terminó con el tobillo peor que nunca. En septiembre anunció que se perdía los playoffs del SMX, una decisión que tomó con su equipo “por la longevidad de mi carrera”. Reconoció que había sufrido todo el verano y que lo dio todo por el título outdoor, pero que el tobillo no estaba bien desde el inicio de la temporada y que empeoró tras Ironman. Se operó el 9 de septiembre en la Steadman Clinic de Vail. Él mismo ha explicado la lesión: se dislocó el tobillo y la tibia, aplastó la parte de arriba del astrágalo y lo partió en tres.
Ahora toca mirar a 2027. En un podcast contó que le darán el alta a las seis semanas de la operación, pero que, con las vacaciones de por medio, no volverá a montar hasta pasadas ocho o nueve. Le preguntaron si llegará a Anaheim, la primera cita de la temporada, y respondió con un “claro que sí”. En su entrevista con Santos Studios fue todavía más directo: llamó a 2026 “un año de fracaso”, dijo que se dejó muchas cosas sobre la mesa y que solo ganó un par de carreras. Avisó de que vuelve a por revancha, más fuerte, más en forma y mejor, y de que este año se van a encontrar con un Jett sano al cien por cien, algo que será peligroso para los rivales. La pretemporada le ha llegado antes de lo previsto: le han retirado material del tobillo y le han limpiado el daño, y se recupera en Newport (California) con su médico y la gente de Santos, entre gimnasio y bici, con una mezcla que según él es perfecta para un equipo y para una marca que quieren ganar.
Fijaos en el contraste con los números. Jett ganó cuatro rondas de Pro Motocross, encadenó podios durante ocho citas y se quedó segundo detrás de su hermano, que se llevó el título. Y aun así habla de fracaso. Es la vara de medir de un tricampeón del SMX, pero también la prueba de que el tobillo le dejó lejos de su mejor versión. Con 2 meses de recuperación sobre la moto por delante, Anaheim 1 podría llegar con certezas y con muy poquitas dudas; aunque los precedentes nos digan que hay que ser pacientes con un piloto que, al 100%, ha demostrado ser imparable en cualquier circuito, tanto de supercross como de motocross.
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