LA EVOLUCIÓN DE HUNTER LAWRENCE

El mayor de los Lawrence se colocó en Glendale la placa roja en su carenado que le distingue como actual líder del AMA Supercross y su candidatura al título ya es un hecho.

David Ayuso

2/10/20262 min read

LEBIGUSA: HUNTER LAWRENCE EN EL PODIUM DE GLENDALE

El liderato no llega por casualidad

Hunter Lawrence es líder del Supercross 2026 porque ha entendido mejor que nadie cómo se gana un campeonato. En Glendale, la caída de Eli Tomac en el Main Event abrió el escenario, pero no decidió el fondo. Hunter hizo lo que tocaba hacer: mantenerse firme, no entrar en guerras innecesarias y salir del estadio con el máximo rédito posible. No fue la carrera más espectacular de su vida, pero sí una de las más inteligentes. En una disciplina donde el error suele decidir más que la velocidad pura, Lawrence está jugando a largo plazo.

No está ganando por aplastar a sus rivales, sino por no regalar nada. Mientras otros alternan picos de brillo con noches grises, Hunter suma. Y en Supercross, sumar cada sábado es la base de cualquier aspiración seria.

Un piloto distinto al de hace un año

El Hunter Lawrence de 2026 no se parece demasiado al de temporadas anteriores. El cambio empezó en motocross, donde ya se le vio más sólido, más consciente de cuándo atacar y cuándo aguantar. Esa evolución se ha trasladado al Supercross, un terreno históricamente más hostil para él. Hoy sale mejor, se coloca antes y gestiona carreras completas con una serenidad que antes no tenía.

No siempre tiene el mejor ritmo, pero rara vez se cae fuera de la pelea. Esa regularidad es nueva y marca la diferencia frente a pilotos como Cooper Webb o Ken Roczen, más acostumbrados a convivir con la presión del campeonato. Hunter ha dejado de ser un talento irregular para convertirse en un piloto fiable.

Crecer sin Jett, más cerca del foco

La lesión de Jett Lawrence ha cambiado el contexto del equipo Honda y también el de Hunter. Sin su hermano en pista, desapareció cualquier comparación y apareció una responsabilidad real. Y Hunter no se escondió. Asumió el rol con naturalidad, sin hacer ruido, respondiendo cada fin de semana con resultados.

Lejos de venirse abajo, ha dado un paso adelante mental. Ya no corre para demostrar nada, corre para construir algo. Frente a la ausencia de Jett, no ha buscado ser otro piloto; ha sido más él mismo. Y eso se nota en cómo gestiona los momentos clave.

El campeonato está abierto y queda mucho por delante, pero Hunter Lawrence ya ha dejado una idea clara: no está liderando por oportunidad, sino por convicción. Si mantiene esta línea, no será un invitado en la lucha por el título. Será uno de los nombres que la definan.