SALVI PÉREZ Y EL AUGE DEL MOTOCROSS BRASILEÑO

La joven promesa del motocross español ha dado un giro de guión inesperado y ha decidido cruzar el charco rumbo a brasil de la mano de Yamaha Racing y la leyenda, Carlos Campano.

David Ayuso

2/12/20263 min read

LA LLEGADA DE SALVADOR PÉREZ AL NACIONAL BRASILEÑO

Cuando lees que un piloto español se va a correr a Brasil, lo primero que piensas es: “¿Y eso ahora por qué?”. Pero lo de Salvador Pérez no es una escapada exótica ni un año sabático con moto nueva. Es una apuesta deportiva.

El Campeonato Brasileño de Motocross no es un nacional más del mapa, es un campeonato con estructura oficial fuerte, con Yamaha, Honda y fábricas potentes detrás. En MX2 las parrillas suelen estar bien cargadas y en MX1 el ritmo es alto, muy físico y constante. Allí no regalan nada, además, Brasil tiene algo que a veces falta en Europa; volumen de carrera y continuidad dentro de la misma estructura. Eso, para un piloto joven, es oro.

BAJO LA ESTELA DE CARLOS CAMPANO

Campano no es un acompañante en esta historia. Es el origen. Cuando decidió irse a Brasil después de ser campeón del mundo de MX3 en 2010, muchos pensaron que estaba saliendo del radar. Europa era el centro y Brasil parecía un destino secundario. Su paso por el nacional brasileño cambió el rumbo de todo; durante años fue el piloto de referencia del campeonato, con 5 títulos de la máxima categoría. Eso le dio autoridad dentro del paddock y peso real dentro de la estructura de Yamaha.

Con el tiempo su rol evolucionó. Dejó de ser únicamente el piloto extranjero que ganaba carreras para convertirse en alguien capaz de construir un proyecto. Entiende el motocross brasileño desde dentro: sabe cómo se trabaja, cómo se invierte y cuál es el verdadero nivel del campeonato. Y, al mismo tiempo, conoce, más que de sobra, el escenario europeo.

La llegada de Salvador Pérez no es un fichaje aislado. Es parte de un plan que Campano lleva tiempo gestando: utilizar la base sólida del Brasileño como plataforma y conectar directamente con Europa, con presencia en el EMX250. Es decir, competir fuerte en Sudamérica, pero con la mirada puesta en el escaparate donde se decide quién da el salto al Mundial.

¿QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA EL MOTOCROSS ESPAÑOL?

Tradicionalmente el camino era claro: Campeonato de España, luego Europeo y, si todo va bien, Mundial. Pero ese camino no es fácil ni barato. Y no todos encuentran sitio en estructuras fuertes.

Brasil aparece ahora como una alternativa real. Un campeonato sólido, con apoyo oficial, con inversión y con un mercado enorme detrás. Más de 200 millones de habitantes y una base off-road fuerte. No es casualidad que cada vez miren más hacia fuera. Si el proyecto de Campano funciona y Salvador rinde, puede abrir una vía diferente para pilotos españoles. Más kilómetros, más carreras y un paso a Europa desde otra plataforma.

Pero ojo, tampoco es sencillo. Adaptarse al clima brasileño, a los viajes, a otro entorno cultural… no es automático. Y luego está Europa, que no perdona errores. Lo interesante es que Salvador no está improvisando. Está entrando en un plan con sentido.

Ahora todo se resume en lo de siempre; resultados, porque en motocross puedes tener el mejor proyecto del mundo, pero si no sales bien cuando cae la valla y no mantienes el ritmo, no sirve de nada. Lo que está claro es que esto no es una noticia menor. Es un movimiento que dice mucho del momento que vive Brasil y de cómo algunos pilotos, tanto españoles, como del resto de Europa están empezando a mirar más allá del camino tradicional.